Azabache

El azabache es una variedad de lignito de color negro intenso, brillante, frágil y susceptible de ser pulido. Está constituido principalmente por vitrinita, un maceral de aspecto vítreo procedente del tejido leñoso de las plantas. De conformación compacta, suave al tacto, ligero y bastante duro (entre 3 y 4 en la escala de Mohs), tiene fractura concoidea y color de raya pardo oscuro. Arde produciendo mucho humo, despidiendo olor bituminoso y a veces fétido. Su densidad oscila entre 1,2 y 1,3 gr/cm3. El azabache se forma a partir de madera fosilizada en presencia de agua. Observado al microscopio el azabache sigue conservando su estructura vegetal. Existen varios tipos de azabache que difieren en su dureza, una hipótesis apunta a que el azabache “duro” se formó en presencia de agua salada, mientras que el azabache más “blando” lo hizo en presencia de agua dulce. El azabache más duro es utilizado en joyería y posee mayor valor comercial dado que las piezas resultantes son más compactas y de mayor durabilidad. El azabache de Asturias, uno de los pocos lugares del mundo donde se obtiene azabache de buena calidad, procede de unos árboles jurásicos pertenecientes al grupo de protopináceas que se extinguieron hace unos 65 millones de años, al mismo tiempo que los dinosaurios, su equivalente en nuestros días sería el ciprés. No obstante otros tipos de azabache como el de Whitby en el condado de Yorkshire, Inglaterra (otro de los lugares donde se extrae azabache de gran dureza y por tanto de buena calidad) parece tener su origen en plantas del tipo de la araucaria. 

Azabache

Fragmento de azabache visto en un microscopio electrónico

 El azabache se localiza en pocos puntos del Planeta. La zona de la costa de Asturias que va desde Gijón hasta Colunga, especialmente en la zona de La Marina, (Villaviciosa), es la que guarda mayores depósitos e, históricamente, donde se concentraron casi todas las explotaciones de azabache de España. Este azabache posee un color negro intenso, así como una textura y dureza incomparables, por lo que se le considera, junto con el extraído en  Whitby (Inglaterra), el de mayor calidad del mundo. En realidad ambos lugares reivindican tener el azabache de mejor calidad del mundo en base a su dureza, densidad, grado de compactación, color, brillo, finura después pulido, etc. Hoy no se explota ninguna mina en Asturias, la última mina cerrada fue en Oles (Villaviciosa). En la actualidad, los artesanos se surten de las piedras que recogen en las viejas escombreras. Otros azabaches, de menor calidad para su uso en joyería, proceden de Teruel (Cretácico), Francia, Alemania, Portugal, Turquía (Cretácico), Estados Unidos y Venezuela. Según una clasificación de Valentín Monte Carreño, autor del libro ”El azabache”, existen tres tipos de azabache: el superior o bueno, que debe presentarse en bloque compacto, sin vetas y limpio de toda impureza; el regular o intermedio, con vetas o impurezas, como arenisca, carbonato o pirita, y el malo o carbón, que apenas sirve para nada porque se resquebraja al secar. Existen además numerosas falsificaciones hechas de resinas, cristal o plásticos, u otros tipos de materiales carbonosos que no son azabache. Así, para distinguir si una pieza es de azabache se puede pasar una esquina de la pieza de azabache sobre un tramo de lija. El azabache deja una línea marrón-pardo oscuro; lo que es plástico, resina o cristal deja una línea blanca. La distinción del azabache de otros tipos de materiales carbonosos es más complicada para los no especialistas.

 

Higa o cigua de azabache

 

 Azabache, el carbón mágico

En el mundo antiguo se lo llamó succinum nigrum, equiparándosele al ámbar o succino, con quien aparece asociado frecuentemente. También se le llamó Lapis Gagates, denominación utilizada entre otros por el naturalista Plinio y por San Isidoro, autor que, en su obra Las Etimologías, donde aclara la razón: “Gagates es una piedra hallada primeramente en Licia, Asia Menor (Turquía) que es arrojada a la orilla por el río Gagas, y de ahí le viene el nombre; hay muchas en Bretaña. Es una piedra negra, plana, suave, de color negro que arde aplicada al fuego; no se borran los escritos hechos con el barro de esta piedra; cuando está encendida hace huir a las serpientes, señala la presencia de los demoníacos y descubre la virginidad”. De la palabra Gagas derivó la francesa jaiet y de ésta la inglesa jet. El nombre español azabache es de origen árabe. En Asturias se le llama acebache o azebache. El Galicia, acebiche o acibeche. En catalán, gaieta (derivado de Gagas) y también atzabeja. En Aragón se le llama azabaya.

Explotado desde hace miles de años, debido a su escasez y al intenso color negro que adquiere una vez pulimentado fue considerado una piedra semipreciosa y tuvo la consideración de sustancia mágica. Se ha encontrado Azabache en restos neolíticos, en túmulos y bajo dólmenes, en algunos de ellos se recuperaron más de cien cuentas de azabache lo que confirma que ésta madera fósil era una posesión de mucho valor al que atribuían un innegable carácter protector ya hace varios miles de años. Las joyas de Azabache fueron muy apreciadas por los Egipcios, Fenicios, Etruscos, Romanos y los Vikingos. Aunque la pieza más antigua localizada hasta la fecha, y excepcional en el contexto europeo, es una cuenta de collar recuperada en las excavaciones arqueológicas de la cueva de Las Caldas (Oviedo), en un nivel de ocupación del Solutrense superior, cuya antigüedad se remonta a unos 19.000 años.

Pese a ser relativamente duro, es un material muy frágil, por lo que su extracción siempre ha sido artesanal, siendo de talla difícil cuando se intenta esculpir figuras con abundantes detalles y calados. Se trabaja con navajas barberas, lima y torno, adquiriendo mediante una pulimentación adecuada un brillo intenso que no decrece con el paso del tiempo. Constituyó la base de la joyería popular de buena parte de la Península Ibérica. Fue labrado en forma de conchas e imágenes, símbolo de las peregrinaciones jacobeas. Es considerado como el talismán del Camino de Santiago, el protector del Peregrino. De azabache fueron los amuletos más utilizados por todas las clases sociales, siendo quizá el más popular la higa (puño cerrado en el que el dedo pulgar sobresale entre el índice y el corazón) que fue utilizada como defensa contra el mal de ojo.

 




 

INICIO

© 2006  J. Ángel Menéndez