EL QUE ES TONTO NO LO VE

Aquí hay tres pequeños enigmas con sus respectivas soluciones. Aunque no a simple vista, las soluciones están aquí, es solo cuestión de buscar y encontrarlas. Ten en cuenta que no todo es lo que parece ser.

 

Ana y Daniel son ambos hijos del mismo padre y de la misma madre. Sin embargo Ana asegura que no es hermana de Daniel. Si todo esto es cierto: ¿qué es entonces Ana? SOLUCIÓN: una mentirosa

 

 

¿Qué puede verse en el siguiente dibujo?

SOLUCIÓN: dos mejicanos con sombrero transportando una escalera vistos desde arriba

 

 

Con un poco de imaginación, y si te fijas bien, en la siguiente ilustración de la conocida marca de tabaco hay un hombre que está meando y otro que está cagando. Como pista observa donde se ve el hombre meando. Pero, ¿donde está el hombre cagando?

SOLUCIÓN: pues el hombre en cuestión se ha ido a hacerlo detrás de la pirámide que está junto a las palmeras.

 

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El traje nuevo del emperador es un cuento de hadas danés escrito por Hans Christian Andersen y publicado en 1837 como parte de Eventyr, Fortalte for Børn (Cuentos de hadas contados para niños) Fue originalmente conocido como Keiserens Nye Klæder. La historia es una fábula o apólogo con un mensaje de advertencia: Sólo porque todo el mundo crea que algo es verdad, no significa que lo sea, o también: No existen las preguntas estúpidas.

Hace muchos años vivía un rey que era comedido en todo excepto en una cosa: se preocupaba mucho por su vestuario. Un día escuchó a dos charlatanes llamados Guido y Luigi Farabutto decir que podían fabricar la tela más suave y delicada que pudiera imaginar. Esta prenda, añadieron, además tenía la especial capacidad de ser invisible para cualquiera estúpido o incapaz para su cargo. Por supuesto, no había prenda alguna sino que los pícaros hacían que como que trabajaban en la ropa, pero se quedaban ellos los ricos materiales que solicitaban para tal fin. Sintiéndose algo nervioso acerca de si él mismo sería capaz de ver la prenda o no, el emperador envió primero a dos de sus hombres de confianza a verlo. Evidentemente, ninguno de los dos admitieron que eran incapaces de ver la prenda y comenzaron a alabar a la misma. Toda la ciudad había oído hablar del fabuloso traje y estaba deseando comprobar cuán estúpido era su vecino. Los estafadores hicieron como que le ayudaban a ponerse la inexistente prenda y el emperador salió con ella en un desfile sin admitir que era demasiado inepto o estúpido como para poder verla. Toda la gente del pueblo alabó enfáticamente el traje temerosos de que sus vecinos se dieran cuenta de que no podían verlo, hasta que un niño dijo: “Pero si va desnudo”. La gente empezó a cuchichear la frase hasta que toda la multitud gritó que el emperador iba desnudo. El emperador lo escuchó y supo que tenían razón, pero levantó la cabeza y terminó el desfile. 195392785